MARLISSA VELA - AQUÍ ESTOY
ESPECIAL. Uno de los estilos que más se disfrutan en Monterrey es la música de conjunto, una variante de la onda texana que cuenta con infinidad de exponentes y que hace que este sonido mantenga siempre cautiva una importante base de seguidores. Es en dicha corriente donde la estrella Marlissa Vela ha logrado gran aceptación con su música, además de ofrecer temas que le han permitido definir su concepto y mantener viva la onda en la que su padre, Rubén Vela, figura como uno de los más destacados ídolos en el sur de Estados Unidos y noreste de México.
Explicado el contexto en el cual se desarrolla la propuesta de Marlissa Vela, podemos abordar con más precisión su material titulado “Aquí estoy”, editado por el sello CHR Records y que llegó al mercado en formato físico como disco compacto en el año 2018, además de encontrarse actualmente en plataformas digitales.
Centrándonos específicamente en lo que este álbum ofrece, podemos señalar con total prudencia la forma en la que Marlissa Vela lleva su interpretación hacia un nivel mucho más maduro y enfocado respecto a grabaciones previas que ya había puesto a consideración del público. Si bien es verdad que se atreve con todo y no se hace chica ante ninguna de las melodías del disco, lo cierto es que se escucha más segura en los temas de corte tradicional, como “Aquí estoy”, “Déjate llevar” o “Dame”, ya que en estas composiciones se percibe un dominio total de la situación. No es que las canciones del disco representen un desafío que la ponga en riesgo, sino que su voz se aprecia con mayor vitalidad al entonar todo lo que lleva la esencia clásica del género en el que se desarrolla su carrera.
Sorprende que se aventure en un rap e integre esencia de tex‑mex; sin embargo, como un muy atinado acierto de su productor, llevan el ritmo de la melodía hacia un beat que fusiona por igual la fiesta, el baile y la emotividad. Al llevar la interpretación a una velocidad tan acelerada como lo exige el hit popularizado por Big Boy y, en el mercado grupero mexicano, por Erika y el Ruedo, por momentos Marlissa debe echar mano de todos sus recursos, incluido el acento mexicanoamericano, para poder alcanzar el tiempo de esta melodía en la cual hasta el metrónomo terminó fatigado por la velocidad a la cual debió marcar el tiempo. Precisamente en esta canción es donde se siente más la esencia de los músicos de Texas, ya que la base de percusiones y su ejecución nos recuerda que solo en la onda texana se puede dar permiso de hacer ese uso tan singular de los timbales, creando esa mágica sensación en el pecho cuando el percusionista presenta un solo que es “contestado” por el baterista, alcanzando un nivel de intensidad musical donde solo podemos detenernos para apreciar lo que la música puede crear a través de impulsos sonoros finamente integrados en un beat inequívoco.
“No eres para mí” es una cumbia de estilo tex‑mex que cuenta con todos los ingredientes de dicha corriente: ritmo y tiempo, teclados, el golpe del bass, percusiones noventeras y, desde luego, la batería eléctrica que tanta autenticidad le da a las cumbias del género.
Una de las letras en las que se puede sentir la intención de la cantante por llegar al público a través de historias que apelen a la honestidad es “No voy a ser tu tonta”, una composición en la que, con versos sencillos, deja claro que no cree en trucos y se sabe dueña absoluta de su destino.
“Oh gran Dios” es una canción que, por otro lado, deja al descubierto el lado más vulnerable y honesto de quien, en algún momento, no encuentra forma de soltar un sentimiento y recurre a un ser superior. El arreglo musical le da a Marlissa todas las herramientas necesarias para interpretar esta letra con la mayor precisión.
Para los amantes del texano clásico de teclados se encuentra el tema “Olvídalo”, una de las más poderosas grabaciones que haya realizado Marlissa a lo largo de toda su carrera. Es en este tema donde conviven tradición, autenticidad y talento; la melodía es simplemente inmejorable: cada nota, cada compás, cada músico se encuentra alineado en perfecta sintonía para llevar al más alto nivel la voz de la texana. Como punto encomiable, destaca el remate de los platillos en el coro, lo que le da un acento visceral a la ejecución de la batería y nos hace sentir inmersos en la atmósfera del tema.
El disco tiene como sustento la firme intención de hacernos bailar, lo cual se consigue gracias a todos los temas. Es en melodías como “Siempre serás amado por mí” donde se puede disfrutar de una letra romántica y un sonido vibrante y bailable. La fórmula se repite en “Te tengo que olvidar”, a estilo texano, con una letra sensible que nos lleva directamente a la pista.
El contrapeso del álbum se encuentra en “Triste corazón”, una balada norteña, y en la ranchera romántica “Te tengo que olvidar”. Es en este último título donde se distingue la intención de explorar más posibilidades musicales para la intérprete texana.
De forma general, “Aquí estoy” es un producto de mucha calidad que destaca por sí solo, valiéndose únicamente de sus propios recursos para crear una huella sonora que se fija con fuerza en el corazón de los seguidores de esta tan especial variante de la música de Texas.
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